Volumen 12, Unidad 5, Lección 23
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Cuando leemos la Biblia, a menudo pensamos en grandes héroes como Moisés, Abraham, María o Pablo. Podemos aprender muchísimo de los personajes principales de la Biblia, pero Jesús nos recuerda que también tenemos mucho que aprender de los animales que aparecen en ella, como las aves.
Es sorprendente la cantidad de imágenes relacionadas con las aves que hay en la Biblia. El Espíritu de Dios se cene sobre las aguas de la creación como un pájaro. Noé envía un cuervo y una paloma fuera del arca para descubrir tierra firme. El Espíritu Santo desciende sobre Jesús en su bautismo en forma de paloma.
En Mateo 6:26, Jesús dice: «Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas?» (NBLA). Así que hagamos lo que dice Jesús y fijémonos en las aves de la Biblia.
A veces, las aves se utilizan en el juicio contra quienes son infieles a Dios. Lo vemos en 1 y 2 Reyes, cuando las aves se abalanzan sobre los gobernantes injustos y sus descendientes. Luego, Isaías usa las aves para simbolizar a los ejércitos extranjeros que Dios utilizó para castigar a su pueblo. Y en el Apocalipsis, las aves devoran al ejército que se levanta contra Jesús, el Rey de reyes.
Las aves en la Biblia a veces representan el juicio, pero otras veces ilustran la protección de Dios. Cuando Jesús miró a Jerusalén, lloró porque el pueblo había rechazado a Dios. Quería protegerlos como una gallina con sus polluelos, pero no se lo permitieron. Las palabras de Jesús retoman temas similares del Antiguo Testamento, donde Dios se describe a sí mismo protegiendo a Israel como un pájaro protege a sus crías.
Por último, las aves nos recuerdan que debemos confiar en Dios. En el Sermón del Monte, Jesús utilizó a las aves que volaban a su alrededor como ejemplo. Las aves no cultivan su propia comida ni almacenan nada para el invierno. En cambio, confían en que Dios las alimentará. Y Él lo hace. Puesto que Dios se preocupa por nosotros mucho más, también podemos confiar en Él.
¿Por qué no dedicas unos minutos esta semana a observar a las aves? Quizás podrías visitar un santuario de aves o un zoológico como este… ¡o simplemente asomarte a la ventana!
Observar a estas criaturas puede enseñarnos mucho sobre nosotros mismos y sobre Dios. Por mucho que Dios ame y cuide de toda su creación, Jesús dice que nosotros somos mucho más valiosos para Él.
Dios sabe lo que necesitamos y se complace en proveernos lo necesario.