Cómo afrontar el duelo

Volumen 10, Unidad 3, Lección 16

June 15, 2025

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El duelo es una respuesta humana natural ante la pérdida, algo que todos experimentamos en distintos grados a lo largo de la vida. Cuando fallece un ser querido, puede parecer que nuestra vida también se acaba. Cuando se rompe un matrimonio, lloramos la muerte de nuestro sueño para el futuro. Cuando perdemos un trabajo, pasamos por cambios drásticos que pueden afectar a toda la familia. Incluso perder una mascota puede cambiarte la vida, sobre todo si se trata de un niño.

La forma en que vivimos nuestras pérdidas depende de muchos factores, como nuestra relación con lo que hemos perdido, nuestras expectativas sobre la vida y cómo nos apoyamos en el cuidado de Dios. La mañana en que falleció mi querido yerno, recibí un mensaje de una mujer de Argentina que había tenido una visión de la casa de mi hija y de un cuadro del que solo se veía la parte de atrás. El Señor me dijo: «Tendrá sentido cuando veas la otra cara». Le conté a mi hija lo de la visión, y ella supo que Dios le estaba hablando directamente a ella, tendiéndole la mano con Su amor y Su cuidado en medio de su dolor. A lo largo de los cuatro años de lucha de su marido contra el cáncer, mi hija creía que el único desenlace que «tendría sentido» ante la enfermedad de un marido, padre y pastor tan maravilloso sería su sanidad en la tierra. Sin embargo, su fe no estaba en la sanidad en sí, sino en el Dios sanador.

La desesperación, la depresión y el dolor de Job eran naturales, dada la magnitud de su pérdida. Las personas que hoy están de luto siguen experimentando las mismas emociones y se hacen la misma pregunta que se hizo Job: ¿Por qué? Para ayudar a quienes están de luto, no intentes responder a todas sus preguntas. No minimices su dolor. En lugar de eso, simplemente muéstrate dispuesto a escuchar.

Después de que falleciera mi hermana, Esther, fui a un retiro misionero en Chile. En el trayecto en autobús desde el aeropuerto de Santiago hasta el lugar del retiro, una mujer se sentó a mi lado y me hizo preguntas sobre Esther. Había estado conteniendo mis emociones para no ser un «aguafiestas», pero estas salieron a la superficie mientras le contaba el doloroso final de mi hermana y los momentos tan especiales que habíamos pasado juntas. Al igual que para Job fue saludable y catártico liberar sus emociones reprimidas, para mí fue saludable hablar con alguien sobre mi hermana.

Una de las claves para superar el duelo y la depresión es mantener el contacto en lugar de aislarte. En primer lugar, mantén el contacto con tus amigos. No subestimes lo sanador que puede ser el simple hecho de que alguien esté a tu lado. Desahogarte con un amigo que se preocupa por ti te aporta alivio emocional y te confirma lo normal que es estar de luto. En segundo lugar, mantente conectado con Dios. Pablo lo describe como «nuestro Padre misericordioso y fuente de todo consuelo» (2 Corintios 1:3). Cuando aceptamos el proceso del duelo… Cuando nos volvemos hacia Dios en lugar de alejarnos de Él… Cuando nos negamos a reprimir nuestras emociones y, en cambio, le planteamos nuestras preguntas sinceras… Él siempre está presente para ofrecernos consuelo.

 

 


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